Dos empleadas de la limpieza una más mayor y la otra joven, están hablando en el pasillo de un hospital junto al carrito que transporta la las bayetas, las escobas y productos para limpiar.
-Las mentiras se las tendrá que comer -afirma rotundamente una de las mujeres.
-Seguro que tiene otra mujer - responde la otra mujer.
-Sin duda.
-Yo no le haría caso. Las mentiras... y no sé ...
-Se merece una hostia.
-Sí, bien dada.