Un frutero le dice a una clienta que pasa por la calle cerca de la frutería:
-Hola, señora, ¿Qué tal?
-Hola, Bien, Gracias.
-Que seas buena -le dice el frutero jovialmente.
-Nooo... -responde muy convencida la señora. Ya he sido buena y nadie me ha dado nada por eso.
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