Monté en un taxi y el conductor, un hombre extrovertido y muy locuaz, mientras iba conduciendo por las calles de Madrid, me contó la siguiente historia:
- Hace un año más o menos montó en el taxi una mujer que yo recogí en el aeropuerto de Barajas de Madrid... una tía buena que me gustó... además era muy simpática y enrollada... vamos que me ponía mucho... después de un rato charlando, paré el taxi en un lugar apartado que ya conocía de haber llevado allí a otras mujeres para tener sexo con ellas... luego me pasé al asiento trasero del coche... allí mismo me la cepillé... pero con la mala suerte de que se quedó embarazada... después, me localizó (yo había cometido el error de darle mi número de teléfono por si quería otro día follar conmigo de nuevo) y me dijo lo que había pasado... que tenía un bombo y que yo tenía que ser responsable, responder del hijo... yo no quiero casarme con ella, pero tengo que pasarle una pensión... ¡menuda gracia!... el polvo me salió muy caro... fue el polvo más caro de mi vida.
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